lunes, 31 de agosto de 2015

Jorge opina

Colaborador invitado: Jorge

Como el año pasado, a la vuelta me toca hacer resumen de lo que ha sido el viaje. Estamos en el avión ahora mismo, se me ha adelantado mi hermano y veo que ha analizado todo el tráfico y demás. 
No sé, se me ha hecho más ligero que lo de NYC, en lo de que creo que hemos andado menos y nos hemos movido mucho en coche. Hemos visto todo tipo de templos y mosaicos y casi hemos hecho un estudio sobre los órdenes arquitectónicos en función del capitel. He comido pasta y, sobre todo, pizza suficiente como para no querer volver saber nada de ellas en mucho tiempo. En general hemos comido bastante, sobre todo los días de Palermo que cenábamos fuera. Al parecer el pescado aquí es típico o algo, pero si me conoces sabes que no voy a pedir pescado en un restaurante.
La impresión que me llevo de Sicilia... No sé, muy, muy pueblo, hasta las ciudades grandes. Es como me imagino que sería España hace 30 años o así. Palermo es muy rara, según en qué zona estás puede parecer que estás en otro continente. Muchos más guiris de lo que me esperaba. Un calor exagerado, hasta las 6 ó 7 no se estaba medianamente bien ni a la sombra. Sólo fuimos a la playa tres días, pero mejor de lo que me esperaba, que decían que todo de piedra y tal y para nada. Lo más importante, la radio es un coñaaaaazo tiiiio. Es verdad que no oigo la radio en mi vida así que puede ser que en España sea igual de monótona, pero es que ponen literalmente 5 canciones en loop todo el día. No quiero saber nada del Charlie Puth y la Meaghan Trainor (no sé si se escribe así) el resto de mi vida. ✌✌✌

Juan opina.


Colaborador invitado: Juan
Como sabréis, hemos estado usando un coche de alquiler para movernos por Sicilia, claramente nos hemos movido bastante, ya que sumamos 2.300 km al coche y, cómo no, ahora os contaremos algunos de los problemas que nos encontramos a lo largo del camino. Esta es la sección de tráfico sobre Sicilia, que es como el resto de Italia pero peor. 
Nada mas tener el coche de alquiler y salir a la carretera nos dimos cuenta de lo terrible que es, recuerdo que el primer día, al enganchar con la autopista, un camión de los grandes, pero sin remolque, quería adelantar, pero como estábamos nosotros en el carril rápido no podía, así que decidió que sería una gran idea pegarse a nosotros hasta que nos quitásemos, esto en ingles se conoce como tailgaiting y es tremendamente peligroso porque no da la posibilidad de reaccionar a tiempo ante una frenada. El primer día llegamos a Palermo por la noche y en un semáforo en rojo nos detuvimos ya que la ley lo dice así, los palermitanos no lo ven así, para ellos los semáforos son: ahora estamos probando una luz roja, en un minuto probaremos una verde, no significa parar o tener cuidado al cruzar. También estuvimos apunto de llevarnos a una moto por delante, aquí es costumbre no mirar cuando se gira, los sicilianos utilizan la filosofía de "ya parará el otro".

La autopista:
Las autopistas son terribles, están llenas de baches y otros problemas en el asfalto y aún así el limite es de 130 km/h. Los carriles son mucho más estrechos que en España y el arcén existe solo en el lado derecho aunque desaparece cuando ponen una salida o una entrada, el carril de incorporación es el arcén. Uno de estos días viajando de noche nos encontramos con 3 problemas o casi accidentes distintos. El primero fue causado por un coche, como aquí todo el mundo se choca pues muchos coches están en mal estado, este coche estaba en tan mal estado que a 130 km/h se descompuso un trozo de parachoques que salió disparado, por suerte lo pasamos por encima sin problema o daño alguno. Poco después de este incidente adelantamos a un camión que yo noté que estaba un poco inclinado y justo cuando estábamos adelantando me fijé en su rueda trasera:  ¡estaba pinchada! Pero no solo estaba pinchada, el tío seguía a una velocidad normal y ya no le quedaban restos de neumático, la llanta estaba soltando chispas. El último incidente en este viaje está relacionado con los carriles de incorporación que os mencioné antes, como el carril es el propio arcén, no hay espacio y prácticamente se incorporan directos a la autopista así que una grúa entró a toda leche como loco y casi arrasa con nosotros.
Por fin el coche ha sido devuelto sin rasguño alguno y podemos decir que hemos sobrevivido a Sicilia sin chocarnos, aunque sí vimos choques, unos cuantos.

domingo, 30 de agosto de 2015

ME DUELE SICILIA


Es difícil no sentirse regeneracionista en Sicilia, no preguntarse por la razón de su atraso, ese vivir en su isla y fuera del mundo.
En "Margin Call", la película que narra el desplome del Goldman Sachs y por extensión el hundimiento del capitalismo financiero, hay una escena reveladora: cuando ya el desmantelamiento del banco es inevitable, uno de los asesores le cuenta a su amigo que él es ingeniero y que antes de trabajar para el banco hizo un puente. Pasa después a sumar detalladamente las horas que se han ahorrado gracias a ese puente, al evitarse un largo rodeo; teniendo en cuenta la población de la zona, desmenuza las horas ahorradas en una semana, en un mes, en un año... Ante el espectáculo de los miles de millones de dólares convertidos en humo en el gigantesco "potlach" de la bolsa, el asesor se aferra a lo que hizo y quedará, el puente, porque de lo demás no quedará nada salvo el sufrimiento.
En Sicilia, por todas partes quedan huellas sólidas, en piedra, de un pasado glorioso. Columnas grandiosas, balcones regios, escudos de antigua nobleza conviven con carreteras africanas, calles malolientes y restos de basura por todas partes. Teatros griegos, villas romanas, mosaicos bizantinos, catedrales normandas, barroco español... y ahí se detiene la historia. Qué hizo Sicilia en el siglo XIX, en el XX? Dormir? En cada plaza enfáticas inscripciones recuerdan el momento glorioso en que Garibaldi pasó por allí o a los mártires caídos en la lucha por la unidad del patria o los enardecidos discursos que se pronunciaron para saludar a la Italia naciente. El dinero se lo llevó la Mafia y no dejó nada. Como en Goldman Sachs. 
Pedro.

TAORMINA 29/8/2015

Esta es la aplicación de mapas del movil, así de nerviosa se puso cuando le dije que nos llevara a TAORMINA. Verdaderamente no lo entiendes hasta que llegas y ves como es y donde está. Es una ciudad pequeñita, la orografía no ha permitido que se extendiera de otra forma. Por supuesto, nos perdimos al entrar, buscábamos el parcheggio como desesperados y no hacíamos mas que subir y alejarnos. La carretera era la única calle de subida y bajada y donde los residentes aparcaban, sudabas la gota gorda cuando te encontrabas con uno en dirección contraria, bajando alegremente por la montaña. Las casas están construidas colgando de la montaña, son desde pequeñas hasta súper villas flipantes, algunas con el aparcamiento encima del propio tejado. En TAORMINA hay dos parkings gigantes a las dos entradas del pueblo, abajo, y tienen un bus que te sube hasta dejarte casi en el Corso Vittorio Emmanuelle.


Corso Vittorio Emmanuelle

Súper canolo, lo de detrás. Los mas ricos y mas típicos de Sicilia son los de ricotta. Mmmm!
 Gran Hotel Timeo, donde no nos alojamos.
Desde aquí se veía la punta de la bota de Italia

Paseamos por el Corso Vittorio Emmanuelle y nos desviamos hacia el teatro grecorromano. De todos los que hemos visto, y ya van tres, este es en teoría el más famoso y el que mas expectación crea, y sin embargo es el que menos impresión me causó. Aunque es realmente espectacular, esta bastante reconstruido en la parte de los asientos, no es solo piedra, hay mucho ladrillo de época romana, y aunque el escenario lo hace único, esta vez estaba cubierto de instrumentos y artefactos varios para el concierto que había anoche, y eso desconcentra mucho. Eso si, no hay emplazamiento mas privilegiado en el mundo, la vista desde el teatro es incomparable, por una parte el escenario, maravilloso, detrás el mar y al otro lado el Etna. Me hubiera encantado estar en el concierto de anoche, pero de día. Disfrutar de toda esta belleza ahora en el verano tiene un claro inconveniente: el calor. En mi vida he pasado tanto calor, ni Málaga ni nada, el turisteo resulta agotador, te arrastras buscando una sombra y sueñas con una botella de agua fría. Yo suelo aguantar bien el calor, pero claro, no combinado con tener que hacer turismo, pasear, ver cosas...

Desde el teatro fuimos a picar algo, poca cosa, para luego hacer hambre para la cena de despedida. Taormina es una pura atracción turística, la calle principal y las callejuelas que suben y bajan de ella, son una sucesión interminable de tiendas de souvenirs (siempre los mismos), restaurantes, gelaterías, tiendas de ropa, etc. Eso si, es una ciudad súper pija a juzgar por las tiendas de moda, verdaderamente elegantes y caras. La verdad es que el sitio que elegimos para comer no era mas que una trampa para turistas y caímos felices en ella: una botella de agua, 4€. El helado consabido lo tomamos en el sitio que sugería la guía, gelatería del Corso. Los helados estaban francamente buenos!! 


Te asomas a ver las vistas desde un balcón de la plaza y ves cosas como esta, la piscina del hotel Metropole, y claro, se te derrite el helado y te derrites tu también.

Juan sueña con tener una Harley Davidson algún día, si por lo menos encontráramos una camisa como esta.... La verdad es que me encantó!



La inscripción que estaba en la catedral dice mas o menos esto: El día 11 de enero de 1693 a las 21 horas, un terremoto destruyó varias ciudades de Sicilia, pero Taormina se salvó gracias a la intercesión divina. Por eso los Taorminenses agradecidos se comprometieron a ayunar y celebrar la eucaristía cada año en esa fecha en la catedral.
DUOMO de Taormina. Nada especial.

 Il Duce, en plena calle. Yo creí que este señor era tan malo malísimo como Hitler, pero realmente la percepción aqui no es así; hay muchas referencias a la época fascista, inscripciones, etc. También es verdad que no hay avenidas ni plazas dedicadas a Mussolini. Lo que hay por todas partes es el Corso Vittorio Emmanuelle y desde luego, Garibaldi, Aldo Moro, y mi querido Juez Falcone, que de hecho da nombre al aeropuerto de Palermo.

El Etna echando humo... Flipas. Esperemos que no vaya a más.
Porta Catania

Desde este extremo de Taormina nos volvimos al coche para subir un poco mas a Castelmola (y vaya si mola), eso ya es la locura de pueblo. Como somos más listos que nadie, en vez de meternos en el parking (no lo vimos, la verdad) nos metimos por una calle que creíamos que nos permitiría dejar el coche y caminar un poco. Dios mío! La calle era súper estrecha, colgada sobre un tremendo barranco y de dos direcciones!!! Sudamos la gota gorda para salir de ahí, verdaderamente me sentí agobiadisima, como en una ratonera, rezando para que no viniera uno de frente. Como podéis adivinar, conseguimos salir y encontrar el parking para turistas, que es lo que somos. Uffff!! 

Glup! Eso que esta ahí abajo es Taormina. Castelmola es un pueblo no apto para los que sufren de vértigo.



Después de dar un paseito por el pueblo, sube y baja, llegamos al bar que nos había comentado Paola, donde puedes tomar vino de Mándorla. A mi me encantaron los dos, el blanco y el tinto, aunque a Pedro no le gustó ninguno. Este es un bar famosísimo, el Turriri, de 4 plantas aunque pequeñito, decorado hasta lo indecible de detalles sicilianos como los pupi (marionetas) y otros más universales como falos de todo tipo y tamaño. 

De vuelta a Ortigia y Siracusa buscamos un buen restaurante para cenar de despedida, lo que pasa es que igual que es difícil encontrar pizza al mediodía, las pizzerías no te dan pasta en absoluto, así que lo de cenar unos pizza y otros pasta, pues es casi imposible. De hecho, no lo conseguimos, nos metimos (lo intentamos) una buena pizza cada uno, aunque ninguno la terminó. En el tema de los vinos no aprendimos mucho, la verdad, hemos probado el Corvo, blanco y tinto, pero no mucho mas. Creo que hace falta más gente que tome vino para probar distintos tipos, nosotros dos solos y encima con este calor, lo vimos difícil. Anoche tomamos uno blanco espumoso seco que estaba bueno aunque no muy frío, eso es un problema, y tampoco tenían hielo para conservarlo!! 
Después de cenar en Siracusa (la péccora nera), nos fuimos de paseito a Ortigia para despedirnos del lugar. Dios mío, que marcha! Mogollón de gente paseando, tomando gelati o granite y viendo a la gente pasar. Y encima, anoche era el aniversario de la "lacrimazione" (el día en que de la Madonna de yeso manaron lágrimas humanas); nos encontramos con una auténtica procesión gigantesca de gente en bicicleta detrás de la imagen de la virgen sobre un carromato. Entraban en Ortigia y se dirigían a la Piazza del Duomo y a la antigua questura (jefatura municipal)



Y como no me he comprado palo selfie en todo el viaje, a pesar de mis intentos, le pedimos a una propia con cara de buena que nos sacara una foto a los 4 con el iPhone. La segunda foto de los cuatro, nada mas! 

Y aquí acaba nuestro viaje. Me ha encantado Sicilia, me da pena no haber conocido a alguien de aquí que nos contará cómo son realmente, cómo se sienten. A pesar de lo que dice Pedro, el italiano no me parece nada fácil, a lo mejor si de entender, pero de hablarlo, nada en absoluto, y eso que a mi me gustan los idiomas y se me dan bien. Me parece una maravilla de isla, variada y rica en matices, me encanta haber conducido por las carreteras endemoniadas de Sicilia. Me ha enamorado Palermo, a pesar de los sitios tan especiales que hemos visto, me quedo con Palermo, podría vivir allí, creo. Me ha encantado ver "El Gatopardo" mientras estábamos aquí, me ha permitido entender el carácter siciliano, o eso quiero pensar. Sicilia es, no se si por el calor o por la luz cegadora del sol, un lugar donde todo se ralentiza, un lugar que se ha quedado parado en el tiempo, yo también tengo sueño, ganas de no hacer nada, solo de tumbarme a la sombra y observar a la gente pasar. Y lo que mas me ha gustado, por encima de todo es pasar unos días con Jorge y Juan, que ya nunca están con nosotros largas temporadas, y les echo de menos muchísimo.
Betty.