domingo, 23 de agosto de 2015

CEFALÚ 23/8/2015

Que día tan bueno hemos tenido hoy!! Y eso que no lo empecé como a mi me gusta, con un cafetazo.  Hoy es domingo y todo, absolutamente todo esta cerrado, bueno, todo lo cristiano y de santas costumbres, como desayunar un café con leche. Los sitios de kebab de nuestro barrio estaban todos abiertos, pero me cuesta la idea de desayunar uno de esos. Fuimos primero a visitar un par de iglesias que están al lado de casa, la Martorana y una normanda pequeñita y preciosa, San Clotaldo. 
En esta, la Martorana, había misa y los pobres fieles no paraba de mirar con cara de odio a los turistas que detrás comentaban cosas de la iglesias sin decoro y hablando a voz en grito. Me daban pena, en España ya no habrían podido entrar. Eso si, después de las iglesias nos metimos en una terraza de un restaurante a suplicar un café y nos lo dieron sin problema ninguno, con un canoli también.
Luego cogimos el coche y nos fuimos a Cefalú, un pueblo precioso a 75kms al este de Palermo, y que Paloma me había aconsejado tantísimo. Verdaderamente, es una maravilla de pueblo, pequeño, típico siciliano y precioso, pero eso si, tomado por turistas de todas partes!!! Esta demasiado invadido y masificado, eso es una pena, pero es que es tan moooonooo!! Debajo de un rocón inmenso y rodeado de montañas verdes, Cefalú tiene el encanto de un pueblecito de callejuelas en cuesta y llenas de balcones con cortinajes por fuera, típico siciliano. Eso si, cada portal es una tienda de souvenirs y los que no, son o restaurante o gelateria.
Calles y catedral de Cefalú

Nos costó aparcar bastante pero al final encontramos un descampado donde nos crujieron vivos por dejar el coche todo el día. Estuvimos paseando por el pueblo y entramos en la catedral, que es muy bonita, sobre todo por el Pantocrator del abside, con pelo rubio de los normandos, barba oscura de los árabes y nariz fina de los griegos: muy siciliano.
Pantocrator de la catedral de Cefalú.

Después de comer, seguimos las indicaciones de Paloma y se zamparon un maravilloso helado los tres y yo un granizado de fragola que quitaba el sentío! Seguimos paseando y nos encontramos en una especie de mini playa que acababa en un espigón, nos entraron tales ganas de bañarnos que volvimos al coche a cambiarnos y nos fuimos a dar un chapuzón desde el muelle! Que gozada, con el calor que hacia! 


Nada mas llegar vestidos de faena al muelle, empezamos a tirarnos como locos, bueno, yo me quedé de retén haciendo fotos y guardando las cosas, mientras estos hacían el memo y se tiraban de formas diversas. Yo también me bañé y me tiré, pero me guardo la foto que es muy triste. El agua estaba mas bien calentita y lo que nos llamó la atención es que sobre todo estaba muy muy salada! Los tres se bañaron durante un largo rato y comentaban que se flotaba de forma más fácil que en Málaga o Coruña. Yo mientras tanto hacía fotos y observaba al "maestro", un hortera siciliano que se creía un tío bueno y el rey del pueblo, y que se tiraba de forma muy espectacular mientras todos y sobre todo, todas le miraban. La verdad es que resultaba muy entretenido, y el tío disfrutaba de su minuto de gloria. Juan quería ir y preguntarle si no le importaría enseñarle a tirarse, cree que le hubiera hecho feliz por completo... -Scusi, Maestro... 




De vuelta a Palermo pudimos comprobar cómo el atasco de vuelta del fin de semana es igualmente tremendo en Sicilia, y con el componente añadido de que esta gente conduce como locos. Frenazos, cambios de carril, adelantamientos a lo bestia, no respetan ni una de las señales de tráfico!! Las carreteras y la conducción, a las que ya hemos aludido un par de veces, me recuerdan a cómo era España cuando yo me saqué el carnet, y claro, el índice de victimas también es por el estilo.
Esta noche es nuestra ultima noche en Palermo, hemos repetido el restaurante de la primera noche, entre otras cosas porque muchos de los otros que recomienda la guía están cerrados por vacaciones..., a quien se le ocurre, en pleno mes de agosto con el turismo que hay aquí...! Hemos cenado fenomenal, aunque casi acabamos fregando platos porque no aceptaban tarjetas (!!!!!), y Pedro y Juan se tuvieron que ir a un cajero a por cash, increíble! En fin, nos despedimos de Palermo, me ha encantado estar aquí y me quedaría más si pudiera, tiene mucho que ver y mucho que vivir, es fascinante!!
Mañana cruzamos al sureste, a las afueras de Siracusa, en Floridia, donde nos espera otra casita.



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